miércoles, 21 de junio de 2017

Ecopsicología, su relación con la Madre Tierra y el Feminismo


Por: Gala Martínez-Romero Martín

La Madre Tierra en la mitología y la historia 
Los hallazgos arqueológicos correspondientes a la historia documentada de los años precedentes al último milenio, revelan la presencia generalizada en todo el mundo de los cultos de figuras femeninas. La mujer era la portadora de la vida y toda la concepción y la organización del mundo giraba alrededor de su figura.
“La religión patriarcal fue precedida por veinte mil años de religiones matriarcales”, dice Charlene Spretnak, una estudiosa de la espiritualidad de la mujer, entrevistada por Fritjof Capra en su libro Hacia una nueva sabiduría.
En los albores de la humanidad, la vida social gira en torno a la mujer. La madre tiene un papel de poder; la herencia material y…  cultural pasa de madre a hija; los principales valores están relacionados con el cuidado de la vida, el respeto, la convivencia, la belleza, la armonía.
La vida religiosa ve a la mujer en el centro, celebrando el misterio de la vida a través de la adoración de deidades femeninas como símbolos de la fertilidad, el cuidado de la vida, la hospitalidad y la transformación.
Aunque las figuras femeninas en el panteón de toda la humanidad son muchas, hoy en día se tiende a considerarlas como los diferentes aspectos de una divinidad antigua primordial, representación de la Tierra, el símbolo por excelencia de todas las características femeninas.
La Gran Madre, la Madre Naturaleza, la diosa Pachamama, son algunos de los términos de diferentes tradiciones que se refieren a la fuerza creativa y reguladora del mundo físico y de la naturaleza, las mismas fuerzas de las que la mujer ha sido la portavoz y la representante en las sociedades antiguas.
La diosa se asocia con la fertilidad, el amor, la protección de la vida –incluso con la lucha si es necesario. También es una asociación recurrente la de la Luna y sus ciclos, con la que se relaciona a la mujer con la tierra como la fuente de la vida e incluso de la muerte, porque es como la tierra que acoge la vida y se regenera.
La hembra está alineada con la existencia en este planeta en todas sus fases: el propio término “materia”, en lenguas latinas, viene de mater, madre.
La tierra es vista como la madre en las culturas tradicionales en todo el mundo.
Las iniciaciones en los misterios de la antigua Grecia tenían lugar en una cueva, “el vientre de la tierra”, y el acto de resurgir a la superficie,
después de la iniciación, representaba un renacimiento.
El culto de lo femenino está presente en todas las civilizaciones vinculadas con el cuidado de la tierra: “Esta mujer es como una leyenda viviente: difunde su semilla, hombre”, dice un antiguo texto de la India.
“Vuestras mujeres son como campos para vosotros”, dice el Corán.
La revolución neolítica, es decir, la transición de una economía basada en la caza a la basada principalmente en la agricultura y la ganadería, da el nacimiento de dos tipos muy diferentes de actividad: una agrícola y sedentaria y otra pastoral, nómada o semi-nómada. Si la primera sigue conectado a los cultos y rituales que veneran a la tierra, la segunda pierde rápidamente esta conexión reemplazando los valores relacionados con el arquetipo femenino, por el masculino de la fuerza, el poder y la dominación. La Madre Tierra ya no es la referencia de esta cultura siendo sustituida por el Padre Cielo, creándose nuevos cultos, nuevos mitos, nuevas deidades. Si la madre era la fuente primaria de todas las cosas y no necesitaba un dios para procrear, el triunfo del pueblo guerrero genera nuevas maneras de contar la historia del mundo.
Gaia se une a Urano, el dios del cielo[1], que se convierte en su amante y  su  semilla en forma de lluvia  que fecunda a  la tierra.
El templo de Delfos, dedicado a Gaia, es usurpado por Apolo, que mata a la serpiente pitón sagrada –antiguo símbolo de las fuerzas de autocuración de la naturaleza- y se asienta en lo que hoy es
conocido como el santuario de Apolo.
La antigua diosa babilónica Tiamat, diosa del vacío primordial, había creado sola el mundo. El dios Marduk era originalmente su hijo, pero luego se convierte en el dios creador que mata a Tiamat, a la que luego se la ve como el monstruo del caos primitivo.
En los mitos clásicos, que relatan Hesíodo y Homero, se ha documentado la lucha entre la vieja cultura matriarcal y la nueva religión que tuvo lugar en el orden social patriarcal del siglo VII antes de Cristo, dice Charlene Spretnak en su obra Lost Goddesses of Early Greece (Diosas perdidas de la Grecia temprana).
Anita Diamant, en su novela La tienda roja, comenta, por otro lado, como la adoración de un dios popularizado por Abraham, se ha introducido en una tradición ya existente, probablemente de fuente fenicia, donde la mujer tenía un papel importante, interpretada por la diosa Elat, en la que la figura femenina es fundamental para la organización social tribal, y la mujer durante su ciclo menstrual se encontraba en el centro de atención, a la altura de su poder, y no era separada por impura,  esto se dio con posterioridad.
La diosa madre es sustituida por un dios padre. Sheldrake define esta cruel transformación social y cultural que se produce en todo el mundo en las poblaciones que descubren que “podrían dominar y esclavizar a otras personas al igual que mantienen bajo control a sus rebaños. ” El más duro golpe asestado al concepto de la divinidad femenina, según el mismo autor, se inicia con la Reforma Protestante del siglo XVI que suprime el Santuario de la Santa Madre y formaliza la profanación del mundo natural.
Aunque el papel dominante en la religión cristiana es el dios padre, el culto a la  Virgen siempre ha estado vivo y se extendió por todas partes. La escritora Marion Zimmer Bradley en sus tres novelas sobre Avalon, cuenta que las antiguas costumbres y tradiciones celtas vinculadas al culto de la diosa han sido absorbidas e integradas en el culto a la Virgen.

Las dos polaridades del ser
La Ecopsicología presta mucha atención a la imagen mitológica de la Madre Tierra, como representante simbólica del arquetipo de la naturaleza humana femenina. En la humanidad nuestra naturaleza tiene dos componentes, uno masculino y otro femenino. Uno relacionado con las actividades del hemisferio izquierdo del cerebro –la lógica lineal, racional y analítica- y otro con las actividades dirigidas por el hemisferio derecho, analógico, circular, intuitivo y conciso.
La vida misma, como se expresa en este planeta, se expresa en términos de polaridad, representado por arquetipos masculinos y femeninos: día y noche, luz y sombra, la energía y la materia, sólido y sin efecto, positivo y negativo, el yin y el yang.
Existe una relación directa en todas las sociedades, que incluye la consideración de la tierra como los valores de la mujer arquetípica, mostrando  respeto hacia la naturaleza y hacia las mujeres, ancianos y niños, incluyendo también  los valores de la vida y la capacidad de reconocer y expresar emociones, sentimientos, sensaciones, intuiciones, sentimientos de grupo  y voluntad de cooperación.
La polaridad femenina en la sociedad contemporánea es la más olvidada y reprimida, tanto interior como exteriormente. En los últimos siglos, desde la revolución industrial, de hecho, han sido exaltados sobre todos los aspectos relacionados con la polaridad masculina –características
de acción, heroísmo, determinación y un enfoque en la dimensión racional y material- que han promovido el desarrollo de la ciencia, la tecnología, el progreso, la economía y la independencia del hombre con la naturaleza.
Hoy en día, la recuperación del aspecto femenino de la vida significa dar espacio a los valores de la vida y el amor, la capacidad de reconocer a la especie humana como parte de un todo más amplio. Contrarrestar y reorientar los valores dictados desde la obsesión por el dominio masculino, el control y la separación.
La superación del conflicto entre la oposición masculino-femenino abre las puertas a los más altos potenciales, la colaboración y la interacción pueden dar como resultado una síntesis constructiva entre polaridades diferentes.
Es un compromiso y un trabajo que cada individuo debe asumir en primer lugar reorganizando la estructura psíquica de su propia persona, para que no se convierta en producto de la represión o la negación de uno de los dos polos de su ser. Así se contribuye a la creación de oportunidades para la expresión y realización de todos sus diferentes aspectos, sin estar limitado por estereotipos de lo que un hombre o una mujer debe o no debe ser.
A partir de esta síntesis y de la integración de los opuestos, del alma de cada individuo nace un nuevo tipo de compromiso social y político, en el más amplio sentido de la palabra. Las personas como un “todo” –capaz de vivir lo racional y lo emocional, lo exterior y lo interior, lo material y lo espiritual, atento a los detalles, a la calidez y la superación de los límites– desarrolla la voluntad de abordar los temas de actualidad, grandes y pequeños, desde esta nueva visión. Este enfoque más eficaz abre sus puertas equipado para comprender la complejidad, con una tendencia a unificar en lugar de dividir, difundir los ideales de paz en lugar de
de la guerra, buscar nuevas formas creativas de convivencia con los demás y el medio ambiente, y dedicarse a estudiar y a buscar todo lo que pueda ser “útil para la vida”.
Este es uno de los supuestos básicos de la ecopsicología: el cambio individual, el crecimiento personal e individual se convierte en el motor de un proceso más amplio de transformación que puede –y debe- llegar a abarcar a toda la sociedad, a la humanidad entera.

El ecofeminismo
Hay profundas implicaciones en la vinculación entre feminismo y la ecología.
Feminismo entendido como la revalorización de la conciencia intuitiva de la unidad de toda la vida, la capacidad de comprender y seguir los ritmos cíclicos de la renovación, la conexión con los procesos esenciales para la vida.
Feminismo entendido como una revalorización de la polaridad femenina de la existencia –estamos hablando de hombre o mujer- y, a continuación, una orientación destinada al desarrollo del planeta tierra,  de la calidad de las relaciones, la cooperación y la afirmación de la vida.
El ecofeminismo como término, fue acuñado por el pensador francés Francoise d’Eaubonne en su clásico “Le féminisme ou la mort,” (1974, Ediciones Pierre Horay, París), que ya prevé para el año 2000 en adelante que los principales problemas de la humanidad serían la superpoblación y la contaminación. En los Estados Unidos este movimiento se alió con el movimiento rápido de Ecología Profunda.
El ecofeminismo se creó para hacer frente a las consecuencias de una política paralela de la dominación y la explotación, perpetrada contra las mujeres -los más débiles en la sociedad- y el medio ambiente.
Se muestran las consecuencias sutiles en los diferentes aspectos de la cultura de los tiempos contemporáneos para destacar la supremacía de un modo masculino de acción sobre la mujer, por ejemplo, en las costumbres, forma de hablar, en trabajo social, la política y el lenguaje en sí.
En el informe de la conferencia sobre ecología social, presentado por el colectivo feminista Friuli en 1984, dice: “El ecofeminismo, el marco de la ecología social, se erige como una estrategia paralela, es decir, como una serie de análisis, ideas, conocimientos y sensibilidad, todo ello organizado como argumentos para erradicar el dominio de un sexo sobre otro. El ecofeminismo se basa en un discurso no jerárquico de género y propone a la mujer como sujeto histórico. Su lanzamiento mejora el desarrollo positivo de su carácter transformador e introduce la necesidad de una nueva epistemología: que las propias mujeres no dupliquen las jerarquías de esclavos sexuales…».
Estos pensamientos puede parecer, veinte años más tarde, disquisiciones meramente ideológicas, pero poco a poco se filtró una conciencia diferente en nuestra sociedad contemporánea y ahora se está más dispuesto a reconocer el potencial esta ideología y los daños causados por una forma de pensamiento y de acción demasiado polarizada en un modelo de control, de dominación y de opresión, frente a una de apertura, integración y colaboración.
La eficacia de esta combinación de ecología y de la mujer se ve especialmente en los países llamados del Sur global, donde las mujeres comienzan a reclamar algunos de sus derechos fundamentales como el derecho a poseer y heredar tierras, el acceso al crédito, la educación, la tecnología y, al mismo tiempo, promoviendo las técnicas de restauración de la agricultura tradicional y la preservación de los árboles.
En la misma medida, el movimiento Chipko, iniciado por un grupo de mujeres en 1958 en Uttarakhand, India, protesta contra la tala indiscriminada de árboles en el bosque de Himalaya. O, como el Movimiento del Cinturón Verde de Kenya, creado por Wangari Muta Maathai, que ya ha dado lugar a la plantación de más de 30 millones de árboles para evitar la erosión.
Vandana Shiva, la científica y ambientalista india que ganó el Premio Nobel, con alternativas para la paz en 1993, es una de las principales promotoras educativas y propulsora de estas iniciativas. También es un exponente del pensamiento actual eco-feminista, junto con Maria Mies, socióloga alemana y ecologista, que en 1993 escribió un libro titulado El ecofeminismo.
Hoy, Vandana, después de luchar una batalla larga contra el programa nuclear de su país, es la directora de la Fundación para la Investigación Científica, Tecnología y Recursos Naturales de Dehradun, India, y enseña cursos en la Universidad de las Naciones Unidas.
El feminismo y la ecología se combinan con la espiritualidad, dando lugar a una búsqueda de nuevas formas de expresión y el reconocimiento del deseo inherente a las dimensiones humanas más allá de los límites de la percepción ordinaria.
Charlene Spreatnak, profesora de la historia de medio ambiente y ética ambiental en la Universidad de California en Berkeley y una de las investigadoras más serias y más conocidas en el ámbito del ecofeminismo, pone de relieve las deficiencias de la religión patriarcal actual y el surgimiento de formas posteriores de espiritualidad que, sin negar las formas más antiguas, se convertirán en una nueva visión espiritual más femenina, de ecología profunda, capaz de reconocer el respeto por la tierra y toda la vida como piedra angular de la ética para la humanidad.
Spreatnak indica la tradición espiritual taoísta y de los nativos americanos como ejemplos de orientación religiosa de la tierra y de la vida.
Muchas tradiciones antiguas –la naturaleza de la pre-cristiana y el misterio alquímico- están teniendo eco últimamente, debido a las fuerzas en emergencia de lo ancestral de la naturaleza, lo que durante tanto tiempo en nuestra historia ha sido negado y reprimido.
Las mujeres se sienten atraídas por las figuras femeninas de las diosas que refuerzan la afirmación del poder y el valor de rituales que les permiten volver a conectar con los ritmos de la naturaleza y del cuerpo, completamente ausente de significado en la cultura moderna, al mismo tiempo que los solsticios y equinoccios y el ciclo de las estaciones, por una parte, y la llegada de la  pubertad, la menstruación y la menopausia, por otro.
Incluso los hombres están cada vez más cerca de las figuras tradicionales y míticas que despiertan las fuerzas vitales, hoy demasiado domesticadas, como el dios Pan, el hombre verde salvaje, Merlín, perdidos del camino salvaje, algo en lo que varios pensadores jungianos insisten, como James Hillman, Joseph Campbell, y en Italia, Claudio Risé. El sistema patriarcal no es opresivo solo para las mujeres, sino también para los hombres, a los que se les ha negado la oportunidad de sentir y expresar emociones con respecto a sus compañeras y de la tierra. Robert Bly, autor de Pequeño libro de la sombra, invita a los hombres a recuperar el contacto con su lado femenino y, en segundo lugar, con su lado salvaje olvidado, como también insiste Claudio en El ascenso del macho salvaje.
El camino de la recuperación de la Madre Tierra, como un arquetipo, como un valor, como una referencia sólida no implica sólo a las mujeres, nos afecta a todos. Es una llamada y un regreso a la conciencia: volver a ser conscientes de nuestras raíces más profundas, esenciales para tener una buena base en cada uno de nosotros y, a su vez, participar con mayor eficacia hacia la creación de un futuro sostenible.

Fuente: https://escueladelsolfinestrat.wordpress.com/2010/12/08/ecopsicologia-su-relacion-con-la-madre-tierra-y-el-feminismo/

viernes, 10 de marzo de 2017

Por ellas, hoy seguimos denunciando

Por: Nancy Martínez


Hasta cuándo, si Guatemala[1] es el noveno país más desigual a nivel mundial y el cuarto a nivel latinoamericano, en donde el 45.8% de las personas pobres en el país, son niñas, niños o adolescentes. Se estima que al menos 19 de cada 100 niños y niñas entre 7 y 12 años, no son atendidos por el sistema de educación nacional, dando esto como resultado que 3.5 millones de guatemaltecos y guatemaltecas no accedan a educación. Y va más allá, en el 2015 el MP registró un promedio de 32 menores víctimas de maltrato cada 24 horas. Por su parte, el Inacif realizó 5,681 reconocimientos médicos relacionados con delitos sexuales a menores de 17 años. Y con esto, se registraron cinco embarazos al día de menores de 14 años. ¡Hasta cuándo!

Con estas cifras solo se va helando poco a poco la piel, cómo aguantar tanta desigualdad, tanta inequidad, tanta injusticia, ya hoy van 37 niñas que han muerto tras el incendio en el hogar Seguro Virgen de la Asunción. Que cómo inició, pues hay versiones tanto de las autoridades como de los grupos de apoyo a los derechos de las niñas y niños que residían en este lugar. Del porqué llegaron ahí, del si los padres y madres son los culpables, del si fueron “niñas” malas, del si ejercían “violencia” contra otras personas. Hoy ya no importa, porque ellas extendieron denuncias desde el 2013 y el Estado de Guatemala hizo caso omiso, no atendió a los llamados de alerta que se fueron presentando en diversas ocasiones. Ya hay una persona en prisión por los abusos cometidos contra ellas, ya existe una denuncia de un hombre prófugo por abusos sexuales contra ellas, y la lista puede seguir, sí ya hay denuncias[2]. En 2016, recién se extendieron más de 13 recomendaciones por parte de Relatores contra la Tortura[3] y la Secretaría de Bienestar Social, de las cuales se hizo nuevamente, caso omiso.

Y si nos vamos al inicio de este escrito, es el sistema guatemalteco el que está podrido, donde está el verdadero culpable de tantas niñas y niños que a diario se enfrentan con la violencia política, violencia de género, violencia sexual, con el racismo, y la lista sigue… sí. Guatemala está compuesta por una sociedad hipócrita, que se rasgó las vestiduras por la llegada de un barco que ofrecía el servicio gratuito para la práctica del aborto a todas aquellas mujeres que no están en condiciones de traer otro niño o niña a este mundo. Rápidamente surgieron denuncias, represión por parte del Ejército y demás acciones “alarmantes” por grupos sociales. Sí las Iglesias y las comunidades, como Pro-Vida, rápido mostraron su descontento por la posibilidad del aborto. Pero así, rápido piden la aceptación de la Pena de Muerte, y hoy, dónde está el Ejército y los grupos Pro-Vida velando por la vida de estas  niñas y niños que hoy están expuestos a vivir otra tragedia como la que vivieron estas 37 niñas que hoy ya no respiran, ¿no se dan cuenta de lo incongruentes que son?

Como Grupo de Mujeres Ixchel repudiamos y exigimos una investigación profunda del caso, cambios estructurales dentro de los centros de acogida para evitar todo tipo de abuso y prisión a los culpables. Sí, son las vidas de estas niñas que hoy ya no respiran, las que deben ser nuestra fuerza para buscar a los culpables y reparar los daños para promover un mejor mañana a los niños y niñas que hoy están vivos.  Ya no las revictimicen buscando en un pasado que solo tiene una respuesta, la desigualdad, la pobreza, la violencia, el racismo y la misoginia imperante en el país. ¡Por ellas, hoy estamos de luto y seguimos en la lucha!




[1] Plaza Pública. Estas son algunas cifrasque NO deberían repetirse en 2017. 3 de enero 2017. Web: https://www.facebook.com/PlazaPublicaGT/?fref=ts.  10/3/2017.
[2] Gabriel Woltke y Martín Rodríguez Pellecer. Las razones de las niñas para amotinarse en el Hogar Seguro. 9 de marzo 2017. Web: https://www.facebook.com/notes/n%C3%B3mada/las-razones-de-las-ni%C3%B1as-para-amotinarse-en-el-hogar-seguro/1127265157383218. 10/3/2017.
[3] Geldi Muñoz y Glenda Sánchez. Hogar Seguro: Nadie atendió informes y denuncias de padres. 10 de marzo 2017. Web: http://www.prensalibre.com/guatemala/comunitario/hogar-seguro-nadie-atendio-informes-y-denuncias-de-padres. 10/3/2017.

sábado, 25 de febrero de 2017

Programa interdisciplinario Feminista sobre cuerpo y sexualidad 2017




Mujeres Ixchel   te invitan a participar en  el programa Interdisciplinario  feminista sobre cuerpo y sexualidad 2017 impartido en Ciudad de Guatemala a partir de finales de Marzo. 

Objetivo: 

Aprender sobre como los sistemas de dominación y opresión y  como tienen repercusión en los cuerpos de las mujeres a nivel de construcción teórico e histórico en el cuerpo y sexualidad. 

Este curso esta destinado a personas diversas, que deseen  explorar sobre el cuerpo y la sexualidad, para esto trabajaremos desde la parte teórica e histórica. 

La modalidad del curso se divide en 3 formas de trabajo

·      Formación teórica y política 
·      Acompañamiento psicosocial grupal
·      Somática

Los temas a trabajar 

Modulo I
  1. Orden Simbólico 
  2. El cuerpo en los feminismo

Modulo II
  1. El cuerpo en occidente
  2. Belleza fealdad y corrección
  3. Sexualidad

Modulo 3
  1. Explotación sexual
  2. La materialidad de los sentimientos
  3. Amor y desigualdad 
  4. El estado mestizo , violación sexual, violencia blancura

  El trabajo teórico será la base para el trabajo psicoterapéutico y somatico a través de lecturas y de una facilitación sobre las bases teóricas e históricas de cómo ha sido construido la sexualidad y el cuerpo de las mujeres se podrá abordar  las dudas que surjan no solo a nivel teórico si no también del proceso personal de las participantes.

El acompañamiento psicoterapéutico está planteado como un proceso por lo se requiere del compromiso personal para participar de inicio a fin. Este espacio forma parte de una formación integral, se vincula con el espacio de formación teórica, el trabajo somático y la espiritualidad; todo lo que de estos espacios surja puede ser abordado a nivel psicológico en este grupo.

Se desarrollará una sesión al mes, con una duración de dos horas. Cada sesión tendrá lugar después de la formación teórica. El grupo será acompañado por una terapeuta y una co-terapeuta.

En la clase de movimiento somático experimentamos el cuerpo en primera persona, ampliando nuestra experiencia sobre las sensaciones y nuestra percepción. Finalizamos haciendo un mapa de nuestra  experiencia. 


Las sesiones son cada 15 días , los  sábado 

Horarios:


Sábado:  2:00pm  a 5.00 pm

Lugar : Casa Cervantes  5 calle 3-59 zona 1 ciudad de Guatemala

Iniciamos el 22 de abril de 2016 y finalizamos el 19 de Noviembre

Valor : Inscripción : Q 150.00 
Mensualidad : Q 200.00 

Inscribite a : Mujeresixchel@gmail.com

miércoles, 25 de enero de 2017

Mujeres Ixchel invitan a Diplomado sobre teoría feminista 2017




Mujeres Ixchel  y la Fundación Frederich Eberth te invitan a participar en el Diplomado sobre teoría e ideas feministas: 

El feminismo es sin duda uno de las apuestas políticas más importantes de los últimos siglos. No sólo porque la denuncia a un sistema de opresión ocurrió desde la parte subordinada, las mujeres, sino porque tocó las relaciones más intimas y las nombró como injustas. 
También es importante porque, la denuncia política ocurrió al interior del llamado espacio privado y exigió la revolución de todas las partes de la sociedad, más allá de la clase. 

El objetivo de este curso es dar a conocer, desde la historia, los diferentes pensamientos y aportes que dan cuerpo a lo que conocemos como teoría feminista, que es sin lugar a dudas uno de los aportes teóricos y políticos más relevante y movilizadores de la historia de la humanidad.


Es por ello que en la reflexión que hemos hecho vemos necesario implementar un diplomado que permita generar conocimiento teórico y académico , así como crear espacios de discusión y análisis y con esto fomentar mayor  interés en la lucha de las mujeres. 


El poder crear más espacios de formación alternativa nos permite poder acercarnos  y poder empezar a crear pensamiento feminista, autónomo, dando herramientas para el análisis la discusión y la creación de ideas . Y  hacer llegar las bases teóricas más importantes e los feminismos. 

Temáticas y Desarrollo de los Módulos:

1. La teoría feminista en la historia 
2. Teoría sobre Sexualidad, cuerpo. 
3. El movimiento social y el movimiento Feminista

Modalidad:

El tiempo que durara Cada modulo es de 3 meses con sesiones semanales de 2 horas por semana presenciales. Estas se llevaran a cabo los días sábados por la mañana. Debe de ser permanente o bien tener un 70% de asistencia para la entrega de diploma de acreditación de participación.

Dirigido a:
Estudiantes, universitarias, activistas, jóvenes mujeres, trabajadoras , lesbianas, lesbianas feministas, mujeres diversas, mayas, xincas, garifunas, defensoras de derechos humanos. (20 participantes)

Se pueden inscribir a más tardar el 13 de febrero de 2017 a:  Mujeresixchel@gmail.com

El cupo es limitado por lo que esperamos su inscripción. (Enviar nombre, No de teléfono, edad)

El lugar será los sábados de 10 a 12 am en CASA CERVANTES 5a. calle 5-18 zona 1, Centro Histórico

miércoles, 11 de enero de 2017

El olvido en la memoria de Rogelia Cruz Martínez

Autor: Juan Carlos Vázquez Medeles

En la escritura histórica del proceso armado en Guatemala, la cercanía temporal fricciona con diversos espectros que oscilan en dicho quehacer. Los obstáculos políticos, culturales, epistémicos e individuales que implica la memoria se plantean como un desafío a vencer en la reconstrucción, interpretación o reinterpretación de los hechos. En el estudio del periodo una de las particularidades centra el interés en el rescate de personajes memorables, cuya participación ha sido matizada desde las cuestiones ideológicas que se insertan en la producción intelectual. Diversos nombres provenientes de la primera ola guerrillera permanecen en el imaginario colectivo con relación al desarrollo del conflicto armado guatemalteco,1 tal es el caso de Rogelia Cruz Martínez, quien fue Miss Guatemala en 1959 y murió asesinada en 1968 por su participación con la organización político-militar denominada las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR).

El trabajo que abordamos permitirá ubicar el proceso de construcción de Rogelia Cruz como personaje relevante e icónico de la lucha revolucionaria, así como destacar la importancia que tuvo en el itinerario de los acontecimientos y su influencia como parte de una constelación concerniente a la dinámica de la organización a la que perteneció. Al tomar en cuenta las limitaciones para reconstruir históricamente un escenario de posguerra y aprovechando las posibilidades que abre el repaso historiográfico, recurrimos a las fuentes orales y hemerográficas como ejercicio memorístico enfocado en la participación y presencia de la reina de belleza en el acontecer guatemalteco, para considerar las contradicciones y fricciones entre la memoria y la historia, que apuntalan a situarse como aporte en la recuperación de la memoria histórica.

La rebeldía
En la segunda mitad del siglo XX, el devenir histórico guatemalteco permaneció convulso por la violencia política que generó el conflicto armado interno, mismo que enmarcó la confrontación durante 36 años y cuya génesis convergió en un escenario latinoamericano donde se instauraban las ideas revolucionarias del triunfo del Movimiento 26 de Julio (M26-7) en Cuba y la influencia ideológica que trasladó consigo; ello impulsó la emergencia de los primeros brotes rebeldes en el país centroamericano y las líneas político-ideológicas que fueron seguidas durante el periodo del enfrentamiento.

La fecha del 13 de noviembre de 1960 significó la materialización del descontento de un sector de la institución castrense guatemalteca,2 puesto que se llevó a cabo la asonada militar a través de la Logia del Niño Dios;3 su sometimiento provocó que algunos de los principales protagonistas tuvieran que salir del país, aunque tiempo después volvieron para encabezar incipientes grupos insurrectos. Uno de ellos, el Frente Alejandro de León Aragón-Movimiento 13 de Noviembre (MR13), inició sus acciones armadas en enero de 1962 y fue encabezado por los tenientes Marco Antonio Yon Sosa (El Chino) y Luis Turcios Lima (Herbert) quienes, en conjunción con otros grupos políticos guatemaltecos, consolidaron el movimiento armado.4

Dichos grupos se conjugaron con la tendencia radicalizada del Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), matizada por una línea política beligerante y antecedida por su III Congreso -celebrado del 20 al 22 de mayo de 1962-, donde señalan estar "en disposición de utilizar cualquier forma de lucha en consonancia con la situación concreta".5 Posteriormente, el PGT preparó al grupo denominado Movimiento 20 de Octubre (dirigido por el exjefe de las fuerzas armadas, Coronel Carlos Paz Tejada),6 que se identificó con la Revolución de Octubre de 1944. La improvisación y la inexperiencia de los combatientes impidieron la consolidación de la guerrilla de Concuá, que el 11 de marzo fue desarticulada y desmovilizada.7 Años más tarde reaparecieron algunos miembros, uno de ellos -Rodrigo Asturias (Gaspar Ilom)- comandó la Organización del Pueblo en Armas (ORPA).

En diciembre de ese año los grupos político-militares guatemaltecos conformaron las Fuerzas Armadas Rebeldes con la conjunción del MR13, el Frente Revolucionario 12 de Abril (formado por estudiantes), el Movimiento 20 de Octubre y el PGT, quien a través del Frente Unidad Revolucionaria (FUR) desarrolló el aparato político como instancia legal. Por su parte, el MR13 quedó al frente de la cuestión militar en la que Marco Antonio Yon Sosa fue designado jefe de las nuevas FAR.8

En la historia inmediata de Guatemala el levantamiento militar del 13 de noviembre de 1960 significó la apertura de un calendario de 36 años, donde el enfrentamiento ideológico derivó en matices bélicos y violencia institucionalizada. En este calendario existen nombres que dan cohesión a dicho evento y a la propia lucha revolucionaria. Sin embargo, la dinámica fue extendida en la primera ola guerrillera, donde las organizaciones político-militares se replantearon a sí mismas al penetrar en la conciencia guatemalteca. A la par, los nombres de esos oficiales levantados fueron el referente de los individuos que configuraban el ideario insurgente. Por su parte, la Sierra de las Minas9 se constituyó como la geografía donde el combatiente materializaba las ideas de transformación. Sin duda la mujer, complemento de los ideales, estuvo presente en su realización, siendo Marta Aurora de la Roca y Clemencia Paiz Cárcamo las primeras que tomaron el fusil en pro de su patria.10 Pero, más allá de lo que representó la montaña para el movimiento revolucionario, la ciudad fue parte de la geografía donde se movilizaron los grupos guerrilleros, y es aquí donde la vida de una mujer aprehende -con h- la revolución y la embellece. Pero volvamos atrás, aun antes de la asonada militar del 13 de noviembre.

Mientras Cuba conformaba el gobierno devenido del triunfo revolucionario del M26-7, Estados Unidos buscó detener la consolidación de este gobierno y lo abatió con medidas económicas y proyectos que inmiscuían a los países latinoamericanos, como las medidas ofrecidas por la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (CEPAL) y su desarrollismo11 como paradigma económico, que penetró en Guatemala con la imagen de modernización que dibujaban dichas medidas.

Así, a principios de junio de 1959, la Dirección General de Turismo de Guatemala y la Cervecería Centroamericana, S. A., convocaron a la elección de Miss Guatemala, otorgando a la ganadora un premio de mil quetzales y los gastos pagados para el certamen Miss Universo en Long Beach, California.12 Al tiempo que el diario El Imparcial daba seguimiento del concurso en sus páginas, denunciaba las "Actividades comunistas de algunos centroamericanos, en Bonn, Alemania",13 donde Otto Castillo14 destacaba como delegado del VII Festival de la Juventud.

El 20 de junio del mismo año Rogelia Cruz Martínez se inscribió como participante del concurso de belleza, junto a otras 50 mujeres, aproximadamente.
Las actividades del certamen comenzaron el domingo 28 de junio, en la Posada Belem en Antigua Guatemala, siguieron con un desfile alegórico el sábado 4 de julio por la Sexta Avenida de la Zona 1, centro histórico de la ciudad, y culminaron con la coronación, el sábado 11 de julio, de Rogelia como Miss Guatemala, con apenas 17 años de edad. El embajador estadounidense, Lester D. Mallory, fue quien le colocó la banda simbólica como parte del atuendo correspondiente.15

Mientras el estallido de bombas sorprendía a la embajada estadounidense y al arzobispado, y la cacería de presuntos comunistas se iniciaba en la capital, la reina de belleza guatemalteca participaba en Long Beach, del 18 al 25 de julio. El imaginario popular configuró la idea de que el discurso de presentación no respondió a los usos y costumbres de dichos eventos, puesto que ella habló de la Guatemala que sentía -no de la que los organizadores querían mostrar-, como parte de la construcción de un paradigma de la mujer guerrillera. Todo ello mientras los cubanos conmemoraban el sexto aniversario del asalto al cuartel Moncada y Guatemala recordaba el segundo aniversario luctuoso de Carlos Castillo Armas,16 declarando el 26 de julio fecha máxima del anticomunismo.17 Y 15 meses después, la Logia del Niño Dios inauguraría el calendario del conflicto armado interno guatemalteco.

La reina
Rogelia nació el 31 de agosto de 1941, hija del pianista Miguel Cruz Franco18 y de Blanca Martínez; ambos progenitores perecieron en 1955 en un lapso de dos meses, por lo cual ella y sus hermanas menores empezaron a vivir con su abuela materna. Sus estudios primarios los realizó en la Escuela Dolores Bedoya de Molina, posteriormente estudió en el Instituto Normal Central de Belén para Señoritas de Guatemala, de donde egresó con el título de Maestra en Educación Primaria, en octubre de 1959,19 tan sólo unos meses después del certamen de Long Beach. Posteriormente ingresó a la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) para estudiar Arquitectura. No obstante, su representación de Guatemala duró poco, y mostró su descontento al salir a las calles durante los acontecimientos que enfrentó la dinámica de su país.

[…]

Aunque los proyectos modernizadores beneficiaron a un sector de la población, la necesidad de una fuerza motora en la incipiente industrialización impactó en la enseñanza institucional, de modo que los planteamientos educativos fueron dirigidos a la formación de mano de obra calificada, capaz de enfrentar las exigencias del mercado.20

Sin embargo, la modernidad desarrollista del gobierno guatemalteco llegó al sector rural de manera insignificante, en donde se develaron las contradicciones del modelo económico y la pobreza acrecentó, dando pie a fricciones que agudizaron el conflicto bélico entre los actores sociales, pero sin que ello fuera determinante en la lucha política del país. Se vislumbraron las desarticulaciones inherentes21 en Guatemala, que la mostraron como una sociedad dependiente, lo que acentuó las incongruencias de las relaciones económicas, sociales y políticas, y exhibió así las disparidades de los efectos de la modernización. En breve, se trató de un crecimiento concentrador y excluyente.22

Las disparidades del modelo desarrollista ocasionaron una crisis social en la ciudad capital. En tanto, la combatividad de la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU) y el Consejo Superior Universitario (CSU) de la USAC impulsó el llamamiento a la huelga general, que desembocó en el asesinato de tres estudiantes23 y acrecentó el descontento de la población ante la arremetida del gobierno de Ydigoras Fuentes en las llamadas Jornadas de Marzo y Abril de 1962 en las que, según Moisés Evaristo Orozco Leal, Rogelia Cruz formó parte del Comité Clandestino, integrado por estudiantes de diversos centros educativos, incluso instituciones privadas. La represión condujo a las armas a sectores universitarios organizados, como el Frente Unido Estudiantil Guatemalteco Organizado (fuego), del que se desprendió el Movimiento 12 de Abril como grupo guerrillero.24

La preocupación de Rogelia por transformar la realidad de su patria debió ser la razón que la llevó a incorporarse a la lucha revolucionaria, donde, en palabras de Julio César Macías (César Montes):

Ella colaboraba transportando armas, transportando gente y dando su casa, ella vivía con gemelas, sus dos hermanas eran gemelas, y las educaba como si fuera madre de ellas, pero Rogelia era una persona que se preocupaba por ella, por sus hermanas, por sus estudios, y todavía por la lucha. Nos daba cobertura, en esa casa yo llegué a vivir, y usaba eventualmente Turcios Lima. Era un encanto de mujer con una cultura muy especial, no era la típica reina de belleza de ahora que no saben hilar por lo redondo, sino que era una mujer muy culta. Y ella, siempre durante la lucha anduvo con una pastilla de cianuro en la bolsa, porque nosotros en esa época habíamos decidido que uno no podía dejarse capturar.25

Ella, Rogelia, fue partícipe del primer ciclo revolucionario, mismo que enfrentó pugnas ideológicas en su seno ante la cuestión de la línea política a seguir.26 Militó mientras la contrainsurgencia guatemalteca dio los primeros golpes devastadores al movimiento, en la intersección de diversos factores como la candidatura de los hermanos Méndez Montenegro,27 el pacto con los militares para asumir la presidencia por parte de Julio César, y la eliminación de aproximadamente 33 militantes del PGT28, hecho conocido como el caso de los 28 desaparecidos.29

Algunos dirigentes del movimiento revolucionario lograron escapar a la abatida de marzo, así las FAR secuestraron a tres personajes con presencia política importante: el presidente del Organismo Judicial, Romeo Augusto de León; el vicepresidente del Congreso, Héctor Menéndez de La Riva; y el secretario de Prensa de la Presidencia, Baltasar Morales de la Cruz -en la operación murieron Luis Fernando Morales, hijo de este último, y Pointán Canizales, su chofer-30. No obstante, con la fuga de uno estos personajes, la falta de respuesta y el desinterés por parte del gobierno, los guerrilleros decidieron liberar a los otros dos retenidos. Fernando Morales de la Cruz, hijo de Baltasar Morales, contradice la versión al señalar un intercambio de detenidos, y destaca la relación estrecha de su tía Rogelia con los acontecimientos, ubicándolos aproximadamente en agosto de 1966, mes de cumpleaños de la reina de belleza:

A la vuelta a la manzana de nuestra casa, durmió también José María Ortiz Vides, uno de los comandos urbanos involucrado en el secuestro y los asesinatos, y capturado posteriormente, y después canjeado por mi padre, como regalo de cumpleaños de mi tía Rogelia de sus compañeros guerrilleros. Ortiz Vides estuvo preso en el Segundo Cuerpo de la Policía, que queda en la once avenida, a 70 metros de la casa de Rogelia, y a 100 de la de Luis Fernando, todo en una misma manzana.31

Posteriormente, enfrentó el duelo por la muerte del comandante Luis Turcios Lima en un accidente automovilístico; la separación de las FAR y el PGT; y el asesinato del poeta Otto René Castillo, quien murió torturado y quemado en el cuartel militar de Zacapa, en la Sierra de las Minas, junto a Nora Paiz, cuando ambos pertenecían al Comité de Propaganda y Educación del Frente Guerrillero Édgar Ibarra, lejos de imaginarse que ella sería una víctima del sistema que institucionalizaba la violencia.

El calvario
El 27 de agosto 1965 Rogelia, junto con una de sus hermanas, fue detenida por infringir el decreto número 9, Ley de defensa de las instituciones democráticas. Sin embargo, al no demostrarles dicho "crimen", la auditoría de guerra las dejó en libertad. Su situación cambiaría drásticamente en noviembre de 1967, cuando Rogelia conducía su automóvil acompañada de una niña,32 presumiblemente con rumbo a Quetzaltenango, donde Leonardo "Nayito" Castillo Johnson -hijo de Leonardo Castillo Flores, dirigente histórico del PGT y desaparecido en marzo de 1966- la esperaba. Como relata José Cruz, primo de Rogelia:

Mi prima, Rogelia Cruz Martínez tuvo un accidente en la carretera panamericana yendo de Chimaltenango a Quetzaltenango, en donde una niña pequeña que iba con ella, murió en un accidente, ella volcó, aparentemente la niña jugando le tapó los ojos, ella iba manejando y la niña le tapó los ojos por atrás, eso la llevó a un vuelco en un pequeño carro que tenía, un Ford Anglia, carrito pequeño de fabricación inglesa. Ella fue capturada por la policía y fue internada en la cárcel de Chimaltenango. Mi familia inmediatamente puso manos a la obra para liberarla, y después de ciertos trámites y acciones, más o menos de un mes que estuvo presa, fue liberada a finales de diciembre de 1967. [...] Estando en la casa de mi tío, Antonio Cruz Franco, en la Av. Bolívar llegó "Nayito" Castillo Johnson, que era el responsable de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del PGT, las FAR que se formaron después de la división de las FAR (Rebeldes) con el PGT, y dijo que ellos la iban a cuidar mejor y se la llevó. Días después supimos que en una casa de la Colonia, Jardines de Tikal había sido secuestrada Rogelia junto con otra mujer. En cuanto se supo del secuestro de Rogelia, mi tío Antonio comenzó a interponer recursos de exhibición ante la Corte Suprema de Justicia, recuerdo que íbamos toda la familia a hacernos presentes para exigir el aparecimiento de Rogelia, ahí en ese edificio, recuerdo lo sombrío de esas gestiones donde nadie respondía nada, donde el Estado de derecho era prácticamente inexistente, en donde nos veían más bien como apestados, como personas que no tenían que ser tomadas en cuenta o recibidas.33

El recurso de exhibición fue publicado en el Diario Imparcial,34 destacando dos aspectos: por un lado subraya las amenazas dirigidas a Rogelia distribuidas en volantes el 14 de diciembre de 1967, por pertenecer al movimiento revolucionario, aun antes del referido accidente. Por el otro lado, la incomodidad de las autoridades que interpretaron el habeas corpus como una ofensa en la que: "se denigra y atenta contra la dignidad de los jueces y magistrados del organismo judicial y contra la majestad de la justicia".35 Pese a la indignación de los miembros de la institución, al día siguiente la situación se agravó, como es relatado por José Cruz:

Tenía yo 17 años, estaba yo en vacaciones, algunos amigos nos habían invitado para que fuéramos a jugar boliche y en eso recibimos la noticia que había aparecido el cadáver de Rogelia en Escuintla, y de ahí, nunca más volví a jugar boliche. [...] para nosotros fue una prueba emocional y un evento muy impactante en la formación de nuestra conciencia política y personal. El agudo sentimiento de injusticia, el sentimiento de exigir venganza y reparación [...].36

El cuerpo fue dejado bajo un puente del arroyo Culajaté, en el kilómetro 84 de la carretera que une a Escuintla con Santa Lucía Cotzumalguapa. El brutal asesinato apenas se vislumbraba en los medios escritos,37 a la vez que se combinaba con notas de presuntos ajusticiamientos de la FAR.38

No obstante, el impacto alcanzó dimensiones imposibles de ocultar, y los resultados de la autopsia fueron el golpe que recibió la población:

a) Un trauma cráneo-encefálico, sin fractura pero que la fuerza del golpe que lo produjo pudo ser la causa de muerte; b) un edema agudo del pulmón; c) rastros de un tóxico metálico, que pudo haber causado envenenamiento [...] En las manos y en los pies presentaba señales que podían atribuírsele a grilletes.

El presidente Julio César Méndez Montenegro mandó un telegrama al jefe de la Policía Nacional pidiéndole que: "Active por todos los medios a su alcance investigación hecho criminal víctima señorita Rogelia Cruz Martínez. A toda costa debe esclarecerse. Manténganme informado".39 El jefe policiaco a quien era destinado el mensaje fue señalado como uno de los más cruentos torturadores de los años sesenta, el coronel Máximo Zepeda Martínez, quien además fue cónsul en Tapachula, Chiapas. El ejército guatemalteco le otorgó el grado de general. Zepeda Martínez fue señalado como el responsable directo en el caso de los 28 desaparecidos y miembro dirigente del grupo paramilitar Nueva Organización Anticomunista (NAO) del cual llevó a cabo la consigna del grupo: "Comunista visto, comunista muerto". La crueldad con que se caracterizaron sus acciones fue paralizada por miembros del PGT40 el 22 de marzo de 1980, cuando lo ajusticiaron. A dicho personaje se le atribuye el asesinato de Rogelia.

El cuerpo de Rogelia fue llevado al Cementerio General,41 acompañado tanto por su familia como por personas de diversos sectores de la sociedad guatemalteca. Durante el sepelio algunos oradores dirigieron sus palabras para despedir a la reina de belleza, desde representantes de la AEU -como el orador Carlos Orantes Trócoli- hasta el poeta Alberto Velázquez, quien escribió para ella un adiós titulado: Un anatema y un miserere, uno de sus versos dice: "Mañana otros crímenes nefandos borrarán el horror del presente multiplicado crimen".42 Que quizá, era lo que se esperaba, el olvido de la población, dejando el escarmiento a la mujer guerrillera, donde el impacto inmediato de los testigos y conocidos de la víctima era parte del método contrainsurgente conocido como overkill (sobrematar),43 con lo cual la violencia descargada al cuerpo, agonizante o muerto, es extrema para ejemplificar la voluntad de aniquilar al opositor. Sólo que en este caso, como diría César Montes:

Fue muy duro para nosotros, que la habíamos conocido personalmente, pero fue muy duro para el país, porque era decirle al país: "Miren, ni a la reina de belleza vamos a respetar, ni a la Miss Guatemala, nada". El que pensó que al matarla la eliminaba, la inmortalizó [...] se equivocó.44

César Montes no estaba equivocado, la sociedad guatemalteca repudió el hecho. Y la organización político-militar a la que perteneció Rogelia, también tendría sus propias reacciones ante el asesinato de la reina de belleza.

La enmienda
Los actos seguidos por parte de Leonardo "Nayito" Castillo Johnson, pareja sentimental de Rogelia, así como miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR-Revolucionarias)45 llevaron a la muerte del coronel del Estado Mayor John Daniel Webster y el comandante de la sección naval Ernest A. Munro, agregados militares de la Embajada estadounidense.46 José Cruz percibió dichas acciones como una situación punitiva, explicando que:

Nayito se lanzó a una cacería […]

Pese a la dinámica que tuvo la primera ola guerrillera, los acontecimientos previos de la contrainsurgencia -principalmente el asesinato de los miembros del buró político del PGT en marzo de 1966-, mostró la estrategia de inteligencia castrense a través del programa Public Safety División de USAID al mando del coronel Rafael Arriaga Bosque.55 Posteriormente, los asesinatos selectivos fueron parte de dicha táctica. En tanto que la reacción impulsiva de Leonardo Castillo Johnson tras la muerte de Rogelia Cruz trastocó la seguridad de las autoridades guatemaltecas, se desató la persecución de presuntos "facciosos" ante la relevancia política de los occisos. Así, el presidente Julio César Méndez Montenegro declaró el mismo día de las acciones un Estado de alarma por 30 días, en el cual limitó las garantías individuales de la ciudadanía, disponiendo una serie de artículos en los que se apoyaron para hacer una gran cantidad de detenciones, como lo refiere el artículo 6°: "Las personas contra quienes existieren indicios fundados de que actúan para alterar el orden público, podrán ser detenidas sin necesidad de mandato judicial o apremio".56

[…]

El asesinato de Rogelia Cruz Martínez devino en una madeja violenta de acontecimientos, entre la pugna ideológica que enfrentó Guatemala, con un saldo humano costoso. Las FAR continuaron perdiendo cuadros de importancia política para su estructura, lo cual las orilló a un repliegue estratégico para su fortalecimiento. Así el reordenamiento estructural fue obligado, lo cual se reflejó en su iv Congreso desarrollado a finales de 1969, donde la organización optó por la estrategia de guerra revolucionaria popular (de carácter prolongado).60

El icono
En el espectro cultural revolucionario es patente la presencia de sus protagonistas, y la configuración de paradigmas obtiene, a través de los mártires, la personificación de la ideología. En ellos se materializa la praxis ética y política por la cual se está dispuesto a trasponer el proyecto utópico sobre la vida. Al mismo tiempo, como Enrique Camacho Navarro expone, dicha creación icónica es:

Una aproximación al imaginario que se construye desde la resistencia, desde la rebeldía, no sólo incluye la percepción que se tiene por parte de los detentadores del poder: también debe ponerse atención en la imagen que el propio rebelde ofrece de sí mismo. Su figura, antepuesta a la fuerza dominante, está ubicada a la cabeza de aquel imaginario con el que se pretende sustituir al imaginario "oficial".61

No obstante, la muerte es el punto de trascendencia para los iconos revolucionarios, que implica la reproducción de la imagen del nuevo mártir como resultado del enfrentamiento político violento. En el caso del asesinato de Rogelia se ha dicho mucho, se ha escrito poco sobre lo que ella representa y lo que es para el movimiento insurgente. Fue una mujer que pisó las pasarelas para ser elegida como una de las más bellas, en un espacio de comercialización de cuerpos, ideas, costumbres, en aras de un imaginario de Nación proyectado desde el Estado y, sin duda, para poner cuñas en el ambiente político internacional; sin embargo, encontró en la lucha la dignidad y, con ella, entregó su vida.
Un aspecto implícito en la construcción iconográfica dentro de la consolidación identitaria es la situación de género, la cual, en un enfrentamiento político con tintes bélicos en la sociedad latinoamericana -en particular en Guatemala-, asienta la simbolización del cosmos a partir de una jerarquización patriarcal, en la que no sólo se percibe de esta manera, sino que se reproduce y se reacomoda consecuentemente desde esta concepción. Para Ricardo Melgar Bao, el despliegue simbólico, dentro de lo que llama el proceso ritual,62 se vincula a dicha apreciación homocéntrica:

La construcción cultural de las virtudes violentistas en las guerrillas latinoamericanas, exaltan un patrón de simbolización fuertemente masculinizado, que juega con la equivalencia entre lo viril y lo heroico, combatir como ofrendar o perder la vida es cosa de machos, independientemente de que haya o no guerrilleras ejemplares o heroicas. Los referentes femeninos tienen que ver con el reposo del guerrero y su soñada "muerte chiquita" o la más temida muerte real.63

La reconstrucción de la vida de los revolucionarios, en este caso de Rogelia Cruz, semeja las hagiografías que narran hazañas gloriosas y la reivindicación del camino del santo, donde su comportamiento es ejemplar y fervoroso del ideal cristiano. El martirio, como preámbulo del deceso, enfatiza la violencia corporal a que fueron sometidos para consolidarse como paradigma del buen religioso (creyente)64 o del buen revolucionario (militante).65 Beatriz Cortez indaga en la obra de Roque Dalton para enfatizar el culto a la muerte del guerrillero latinoamericano, donde los difuntos sobrepasan la vida de los vivos como parte de un virtuosismo inherente al martirio, y señala que: "Derivado de la teología cristiana y aumentado por los principios revolucionarios, el culto a la muerte promovía la cultura del sacrificio".66 En el mismo sentido, Melgar Bao puntualiza que:

Al interior del universo guerrillero cobra visibilidad la ceremonialización de la muerte, uno de cuyos capítulos centrales tiene que ver con la construcción de su martirologio en un complejo proceso de repolitización, resemantización y apropiación de sentidos y valores propios de la religiosidad.67

La eternización de la vida de Rogelia, y de todo guerrillero caído, emerge en el momento de su deceso para transitar a su no muerte, en la que permanecerá la experiencia como parte del panteón revolucionario, con la reproducción de su imagen en el espectro cultural propio de la resistencia para evocarse como compañero de lucha, entre el misticismo religioso y el ideario teórico marxista, encontrando un sentido en la cultura latinoamericana, en la que -sin duda- el proceso de asunción de la muerte, rompe el esquema ideológico para fortalecer el sentido popular de la trascendencia.68 "La propia narrativa letrada y militante apela a la hibridación de estas mitologías del renacer del guerrillero".69 Probablemente el sufrimiento físico de Rogelia durante la tortura fue demasiado, la mímesis que abstrae Mario Roberto Morales de ese momento plantea una posibilidad bajo este sentido:
Soy la hoja seca desprendida para siempre del árbol a fin de ejercer su papel en este sacrificio sin testigos: puedo, sin embargo, arrojarles mi propio cadáver mutilado a los ojos a quienes se conmueven con el dolor ajeno. De qué puedo preocuparme, si soy el lirio del campo que no necesita más vestido ni más alimento que este atuendo glorioso y esta dádiva de malograda entrega a la muerte como quien se interna emocionado en un pasaje hacia otra manera de vivir [...] Si habrá testigos.70

Es aquí que la trascendencia de la reina de belleza empezó, su nombre se convirtió en sinónimo de lucha, de la belleza de la participación revolucionaria y del ímpetu femenino como parte de la transformación. Rogelia Cruz se apropió de plazas, más allá de las disputas estudiantiles, y con sólo decir o leer "Otto está vivo, Rogelia está viva, vos estás muerto", la congruencia, la dignidad y el sacrificio estuvieron presentes, homenajeada por un grupo de artistas que elevó su imagen a través del pincel del artista plástico Arnoldo, El Tecolote, Ramírez Amaya.

[…]

Por su parte, en el momento de la realización de los murales y tras el enfrentamiento con las autoridades universitarias y elementos de la policía, se puso atención a lo que sucedía en el interior de la USAC75 a partir de un conjunto de artistas y estudiantes universitarios. Es Ramírez Amaya quien continúa la narración:

Hacía un año, empezamos Palma Lau y yo, como al mes se integró el "Bolo" Flores, como a los tres meses éramos cuarenta, a los seis meses éramos seiscientos, y el día ese, irreverencia al tope, ¡marimbas! pero los murales ya no se pudieron hacer tampoco con la misma calidad [...] el slogan de la Universidad dice: "Id y enseñad a todos", entonces le dimos vuelta y decía: "Id y aprender de todos" y con el logotipo de Coca-Cola decía: "sino, Comer-Caca", ese es mío, ese es el que más escándalo hizo, el del gorila, había otro mural que decía: "Mujer, en tu lucha debes incluir el fusil" y estaba el retrato de Rogelia Cruz, yo hice un retrato de Rogelia Cruz desde una fotografita pequeña logré sacarla y el ojo bellísimo [...].76

La polémica sobre la realización de los murales llegó a la prensa capitalina;77 por un lado las declaraciones de quienes rechazaron la acción -como el rector Rafael Cuevas del Cid, el escritor Manuel José Arce y Francisco Mencos, secretario general de la Asociación de Estudiantes de Humanidades- oscilaron en señalar el hecho con una carga de oportunismo político y resentimiento ante la salida del equipo de la revista Alero, mismo que llevó a cabo la muralización. Por otro lado, las declaraciones de quienes manufacturaron el proyecto separaron los conceptos artísticos y pusieron énfasis en la carga ideológica de los dibujos, así como en el significado dentro de un sistema de comunicación colectiva y formación política.78

Sin embargo, debido a la ubicación de los murales y al impacto que causaron los mensajes alusivos al estudiantado, a rectoría y a la izquierda sin compromiso, la imagen de Rogelia Cruz Martínez pasó desapercibida en los medios escritos. Solamente quedó la mención de la frase pintada en el muro de la Facultad de Ciencias Económicas: "Otto está vivo, Rogelia está viva. Vos estás muerto", que además fue recubierta de pintura días después. Así, el muro perteneciente a la Facultad de Derecho y que alberga la Plaza Rogelia Cruz se mantuvo discreto durante años, y la referencia de la participación de la mujer en el movimiento revolucionario guatemalteco fue convirtiéndose en una inherencia con la reina de belleza.

El iconotexto que integra el mural tiene un mensaje claro y contundente, "Mujer: En nuestra lucha falta el fusil", en un contexto que devenía del debilitamiento del PGT, puesto que éste sufrió un golpe el 26 de septiembre de 1972, al desarrollarse un movimiento para aniquilar a sus miembros. Mientras el Comité Central (CC) conmemoraba el 23 aniversario de su fundación, fueron aprehendidos los dirigentes Bernardo Alvarado Monzón, Secretario General del Partido, y los dirigentes Hugo Barrios Klee, Mario Silva Jonama, Carlos Alvarado Jerez, Carlos René Valle y Valle, Miguel Ángel Hernández y Fantina Rodríguez. En tanto el ejército incrementó su participación en la economía, la administración política, el desarrollo industrial y la infraestructura de pertrechos militares.79

Es necesario tomar en cuenta las dificultades que afronta la reconstrucción histórica en el proceso de la configuración icónica, donde el tiempo y las representaciones despliegan significados diversos al acentuar la carga simbólica proyectada, como es patente en la contraposición con la percepción en 1977 de Guillermo Toralla, quien destaca en su discurso el machismo imperante del sancarlista recién graduado como una generalización del universitario guatemalteco, exponiendo que: "Nos interesa destacar, sin embargo, el papel ceremonial, casi mágico, que tienen los murales como exaltadores de un espíritu combativo, dentro de un grupo que no reúne las condiciones necesarias para la lucha revolucionaria";80 en particular, expone que: "En el caso de las mujeres, como grupo, tal conciencia no existe".81

El periodo precedente a la muralización fue percibido como un reacomodo de las fuerzas político-militares en que la autocrítica era manifiesta, y el desarrollo de una formación ideológica más sólida acompañó el inicio de la década de los años setenta. Ante el escenario que marcó el repliegue militar de la primera oleada guerrillera, el autor del mural dedicado a Rogelia expresa:

¿Qué sentido tuvo la muerte de Rogelia? No aflojó el gobierno [...] en un movimiento que está bien consolidado, la muerte de una reina de belleza le puede dar vuelta a un país [...] la muerte de Rogelia no trascendió en nada, no porque el gobierno fuera tan agresivo, no. Aquí se ha hablado mucha paja, mucha paja, la muestra es que ahora los cerotes que echaron pija toda la vida son diputados y son tan comemierda [...] Entonces, mucha gente cayó por gusto, pienso que Rogelia es una víctima de nuestros propios errores, de nuestra propia subestimación de quiénes éramos, no era la gran mierda [...] Pérdidas grandes por causas superfluas, no me refiero a todo el heroísmo, si volviera a nacer hago lo mismo, pero no hay que sobrestimar la babosada.82

Al iniciar el segundo ciclo guerrillero, el panteón de los mártires de la década de los años sesenta otorgó el nombre de Rogelia Cruz Martínez, desde los muros universitarios hasta el hacer histórico de los agentes que remontaron la lucha revolucionaria, con una imagen que sirvió como ejemplo y concientización para el devenir guatemalteco.

El arma de guerra
En el martirio de Rogelia Cruz Martínez, la inmolación que sufrió puede verse como un arma de guerra utilizada en el conflicto armado interno guatemalteco que buscó implantar el terror en la organización a la que perteneció. La apropiación del cuerpo de la reina de belleza por parte de sus agresores, encabezada por el jefe de la Policía -coronel Máximo Zepeda Martínez-, fue a través de la violencia extrema característica del periodo.

Si bien la desaparición colectiva, que significó el caso de los 28 desaparecidos, mostró la estrategia contrainsurgente implantada para desarticular el movimiento revolucionario, el asesinato del poeta y militante de las FAR, Otto René Castillo, mostró la crueldad desplegada contra el cuerpo del enemigo, principalmente cuando éste era un personaje público y con notabilidad en el fortalecimiento del trabajo ideológico. Su muerte, junto con la de Nora Paiz el 19 de marzo de 1967 en la aldea de Los Achiotes -Departamento de Zacapa, Guatemala- se dio mediante la excesiva tortura cometida por sus captores, quienes lo gilletearon83 mientras le hacían recitar su poema Vamos Patria a caminar, posteriormente su cadáver fue quemado y los restos enterrados.84

El cuerpo del enemigo fue despreciado, prevaleciendo la supremacía racional e intelectual que simbolizó la ideología del sistema dominante, mediante la humillación se proyectó el asentamiento de dicha ideología y la justificación de su permanencia. Cuando el cuerpo femenino fue el instrumento utilizado como botín de guerra, la violencia sexual se introdujo como un elemento más en la tortura infringida. El escenario político en pugna osciló entre el lugar donde la tortura se realizó y el cuerpo ultrajado en dos dimensiones, la individual y la colectiva.85 Es decir, en Rogelia Cruz Martínez y la organización político-militar en la que militó, las FAR.

El sufrimiento de Rogelia mediante la tortura y la consumación del acto sexual sobre ella fueron convertidos en un trofeo por parte del agresor. Nuevamente, el imaginario popular y la recreación de los hechos en la transmisión oral en que se fue asentando la historia del asesinato -donde la lucha interpretativa contrapuso al "otro", quien era el enemigo-, plasmó la representación de un Máximo Zepeda que se ufanaba de la acción cometida por él y sus subordinados en los lugares que frecuentaba para beber, relatando a detalle la violación y los golpes proyectados hacia su víctima. Tanto la belleza física como el simbolismo que implicó ser Miss Guatemala, acrecentaron la necesidad de apropiación del cuerpo de la mujer, parte de la trivialidad masculina exaltada por el jefe policiaco, lo que reflejó en la batalla ideológica otras dimensiones internas, como el machismo inherente de la lucha militar: "Es aquí que consideramos que en América Latina una cadena semántica inclusiva vincula la violencia, la crueldad y la muerte bajo los órdenes etnoclasistas excluyentes y opresoras de cada país".86

Así, la dimensión colectiva fue trastocada al ser la receptora del sufrimiento de Rogelia, en donde la humillación se desprendió con el uso de la fuerza, la impunidad y la impotencia frente a los hechos. También se simbolizaron, a través del cuerpo de Rogelia, las ideologías en combate donde las instituciones militares y policiacas expresaron el poder que les otorgó el Estado guatemalteco. Los acontecimientos evidenciaron la incapacidad de las FAR para proteger a sus miembros, principalmente la reina de belleza, quienes vieron en su sacrificio una profanación que era necesario afrontar.

La memoria
La reconstrucción de la memoria, como parte del quehacer histórico, está relacionada con la dificultad que enfrentan las fuentes para sustentar dicho proceso, principalmente en los escenarios que resistieron a situaciones de violencia, además de la cercanía relativa de los acontecimientos. La tarea se complica ante las subjetividades en torno a ello, como bien afirma Arturo Taracena:

[...] los estudios históricos contemporáneos orientados hacia el tema de la memoria histórica, muchos de estos estudios han sido concebidos casi exclusivamente como un ejercicio -de hecho indispensable- para la reparación para las víctimas, dejando de lado que también deben de ir en la dirección de contribuir a explicar la complejidad de lo sucedido.87

[…]

El discernimiento en la configuración del personaje histórico e icono revolucionario que abarca Rogelia Cruz, implica considerar las líneas historiográficas antes mencionadas, como la creación de nuevas fuentes, como bien señala José Domingo Carrillo:
En la búsqueda de la reinterpretación de la historia de los treinta y seis años de guerra, las fuentes orales han probado ser un recurso valioso para profundizar en el conocimiento de los contextos locales que moldearon las formas asumidas por las guerrillas en las diferentes regiones de Guatemala.91

[…]

Si bien la génesis del movimiento revolucionario guatemalteco fue originada con la participación del Frente Unido del Estudiantado Guatemalteco Organizado (FUEGO), proveniente de las Jornadas de Marzo y Abril en 1962 -lo que hacía presente a los universitarios en la conformación de las FAR-, Rogelia fue quien individualizó esta presencia, como paradigma de la mujer revolucionaria.

La concepción que lleva a construir el hombre nuevo guevarista como arquetipo del hombre liberado, en donde el campo conformado desde la revolución permite el desarrollo de la libertad, es reflejo del hacer histórico de Cruz Martínez. Como lo señaló Ernesto Guevara en su Carta abierta a la juventud, la revolución tiene un camino a seguir, que es otorgar el paso a la ideología marxista-leninista, donde el hombre para alcanzar su verdadera condición humana se liberará de su enajenación y se reapropiará "de su naturaleza a través del trabajo liberado y la expresión de su propia condición humana a través de la cultura y el arte". Lo que alcanza su plenitud en la transición del socialismo al comunismo, donde la condición mercancía-hombre propia del capitalismo, cesa de existir.93

La transición de Rogelia, que oscila entre la participación en el certamen de belleza Miss Universo de 1959 a la militancia política en las FAR, cumple simbólicamente la ruptura de esa condición mercancía-hombre, transformando su cuerpo de la trivialidad estética construida bajo los cánones del status quo, al sacrificio revolucionario que implica comprometerse con la lucha. El escritor Mario Roberto Morales, en su obra El ángel de la retaguardia, entremezcla en su narración la agonía de Rogelia antes de perecer, donde el desprendimiento del cuerpo es paulatino para llegar a la liberación total -en la que permanecerá para siempre-, y pone voz a los pensamientos de la mujer torturada: "Puedo, sin embargo, arrojarles mi propio cadáver mutilado a los ojos a quienes se conmueven con el dolor ajeno".94

[…]

No obstante, la memoria histórica referente a Rogelia Cruz Martínez quedó reducida a dar nombre a diversas organizaciones, colectivos estudiantiles y movimientos con demandas particulares, con una visión de género o proyectos dentro del sistema político guatemalteco. Esto también puede apreciarse en el abandono que tenía el lugar donde descansan sus restos, el panteón familiar de los Cruz Franco -en el Cementerio General de Guatemala-, donde carecía de identificación hasta que en diciembre de 2010 varias organizaciones y familiares de la mártir colocaron una placa en su tumba, en homenaje a su nombre.

La muerte de Rogelia quedó impune, sin embargo la inmortalización de la mujer guerrillera, comprometida en la lucha revolucionaria y la construcción del hombre nuevo-mujer nueva, en la sociedad socialista como utopía alcanzable por medio de la estrategia que siguieron las FAR, es inherente a la imagen y vida de Rogelia. En definitiva, la Miss Guatemala 1959 embelleció el martirologio revolucionario guatemalteco como paradigma de sacrificio, conciencia política y coherencia ideológica que todo militante marxista está dispuesto a afrontar en el camino de la transformación.


Fuente: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-28722012000200005